miércoles 8 de febrero de 2012

...::: Go Back to the Cancer :::...

Hola amigos como están espero que muy bien, pues aquí me encuentro haciendo otra entrada a mi blog pero esta no es otra entrada mas, desde hace casi 2 meses he pensado en como escribir esto y la verdad no tenia ni idea, hasta que vi lo que en unas lineas voy a plasmar y lo cual me movió mucho.

Cabe mencionar que el día que recibí esta noticia me impactó mucho, y claro no es para poco, saber que tu o algún familiar esta enfermo y no es cualquier gripe te alarma, quisieras hacer todo lo posible por ayudarl@... ahí es cuando realmente te sientes impotente.

Escuchar la palabra Cáncer a todos nos pone la piel chinita y se te vienen sinónimos como dolor, muerte e incertidumbre, pero para alguien que le dan ese diagnostico, es shockeante, sientes que se te derrumba todo lo que has formado en tu vida... y que lo hecho durante todo este tiempo no tiene sentido; lo se por que a mi me paso eso hace unos meses cuando a mi familiar cercano le detectaron esta enfermedad.

Entras en una sosobra muy grande, de coraje, de odio, de miedo, y te cuestionas cada minuto, cada segundo el por que uno, por que el, por que ella, no entiendes si es culpa de uno o si es un mandato divino, lo único que si sabes es que sea como sea pasó y ya esta la enfermedad entre nosotros y que la vida sigue aun después del diagnóstico.

Después de eso vives una incertidumbre, se te viene a la mente el tiempo que te queda de vida, que vas a hacer, que va a pasar con tu familia y que sera cuando tu ya no estés, te deprimes y ya no quieres hacer nada, (eso es el primer error que puede hacer uno) darse pro vencido sin antes haber luchado, tener una mentalidad pesimista ante el panorama mas negro que tienes, pero lo que menos se te viene a la mente es que existen lugares que están para ayudarte, lugares especializados para que recuperes y/o darte una esperanza de vida mucho mejor que la que tendrías sino te trataras

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Sabias que en México 120,000 personas son diagnosticadas con Cáncer al año de los cuales Más de 70 mil mexicanos mueren al año a causa de esta enfermedad, esto significa que el cáncer es la Segunda causa de muerte en México a bajo de las cuestiones cardíacas.

Ya retomado la base sobre lo que es enterarse por primera ves sobre esta enfermedad, quisiera compartirles esta historia de triunfo y de sobrevivencia a esta enfermedad.

Tengo 28 años y me llamo Lance. Soy estadounidense y creo que puedo decir con orgullo que me considero un ganador. No me malinterpreten, no lo digo con presunción, sino como consecuencia de haber podido salir airoso -Hasta ahorita- de los revolcones que me ha dado la vida. Me explico.

Nací en Austin, Texas, y desde pequeño me gustó el deporte. Destaqué en natación y triatlón, y se me daba bien la bicicleta, por lo que pronto pasé a ser ciclista profesional. Era bueno, tanto que a los 21 años me proclamé campeón del mundo. Tenía por delante un futuro prometedor, poseía un rancho increíble a las orillas del lago Austin y hasta llevaba en el bolsillo las llaves de mi propio Porsche. Pero un día, el 2 de octubre de 1996, salí de casa para hacerme unos análisis médicos y, cuando volví, era otra persona.

Me diagnosticaron un cáncer en el testículo y después, para complicar más las cosas, descubrieron que también tenía una docena de tumores, del tamaño de una pelota de golf, en los pulmones y el cerebro. Saben, yo no nací para vivir una muerte lenta. No hago nada con parsimonia, ni siquiera respirar. Hablo rápido, me duermo rápido y mi existencia transcurre a toda velocidad. Me he pasado la vida compitiendo sobre una bicicleta y, cuando me comunicaron que tenía cáncer, decidí pelear contra él. Le dije: "Te has equivocado de persona. Al elegir un cuerpo para vivir en él, cometiste un error porque seleccionaste el mío". Pero, en el fondo, sabía que todo eran fanfarronadas. Mi cara estaba pálida, mis ojos hundidos y mi boca parecía una línea delgada sobre el rostro.

Entonces, cambié de táctica e intenté negociar con la enfermedad. OK, si el trato es que nunca vuelva a montar en bici, de acuerdo, pero quiero vivir. Dime dónde tengo que firmar. Volveré a la escuela, me convertiré en un hombre-basura, todo el día tumbado, sin hacer nada, pero quiero vivir. Los médicos aseguraban que tenía un 40% de posibilidades de vencer al cáncer, y ahora, cuando me miro en el espejo, creo que fueron muy considerados. Verán. A la altura del corazón tengo una cicatriz del catéter que llevé los tres meses en los que recibí quimioterapia. Otra cicatriz, recuerdo de la cirugía, secciona uno de mis testículos y asciende por la ingle hasta la cadera. Pero la palma se la llevan las dos medias lunas de mi cuero cabelludo, recuerdo de una intervención cerebral.

En el Centro Médico de la Universidad de Indiana tuve la suerte de conocer a un neurocirujano, el doctor Scott Shapiro, y un oncólogo, el doctor Craig Nichols, que se ganaron mi confianza. Nichols me propuso recurrir a la cirugía para eliminar los tumores del cerebro porque, de tratarlos con radiaciones, éstas podrían afectar al sistema nervioso central, produciendo un ligero deterioro intelectual y de coordinación. Nada serio para una persona que hace una vida normal, pero sí para alguien que tiene que bajar en bici, y a mil por hora, los puertos de los Alpes.

En cuanto a la quimioterapia, decidió utilizar un protocolo basado en el platino, llamado VIP que, según él, era más cáustico a corto plazo pero que, a la larga, castigaría menos mis pulmones. Se trataba de un cóctel de tres medicamentos -Vepesid, Ifex y Platinol- de los laboratorios Bristol Myers Squibb, conocidos por su elevado índice de éxito en los tratamientos contra el cáncer.

La noche anterior a la operación de mi cerebro, el doctor Shapiro vino a verme. Estaba más serio que de costumbre. Me dijo que los tumores estaban en lugares peligrosos y que, por ello, la intervención necesitaba ser milimétrica, ya que el menor fallo podía afectarme la vista o comprometer mi movilidad... A mí me aterraba pensar que iban a abrirme la cabeza. Shapiro me animó: "Mira, a nadie le gusta que le hagan algo así. Si no tuvieras miedo sería rarísimo". Después de la cirugía me sometí a cuatro sesiones de quimioterapia. Tras ellas, el 13 de diciembre de 1996, estaba encogido en posición fetal y vomitaba las 24 horas del día, había perdido nueve kilos y toda mi masa muscular había desaparecido.

Además, se esfumó mi contrato de 440 millones de pesetas, por dos años, con Cofidis, el equipo francés que me dio por desahuciado. Mis otros patrocinadores, Nike, Oakley, Giro y Milton Bradley permanecieron leales, pero mi principal fuente de ingresos procedía de Cofidis. Tuve que vender mi Porsche y a punto estuve de hacer lo mismo con mi casa. Creían que estaba acabado. Nadie me quería fichar. Incluso un director le dijo a mi representante: "Vamos, sabes que nunca volverá al pelotón". Al final, un equipo patrocinado por el U.S. Postal Service me fichó por mucho menos de lo que solía cobrar, exactamente por 38 millones de pesetas anuales. Fue mi impuesto al cáncer. En 1998 volví a pedalear.

Mi retorno al ciclismo fue un fracaso, aunque más tarde descubrí que la enfermedad me había convertido en un hombre más inteligente y centrado. Mi primera carrera la disputé en España, fue la Ruta del Sol. Acabé decimocuarto. Dos semanas después corrí la París-Niza, una dura competición de ocho días marcada por la lluvia y un viento gélido. En la segunda etapa me bajé de la bicicleta y exclamé: "No quiero pasarme el resto de la vida haciendo esto. Me voy a casa".

En Austin me convertí en un holgazán. Jugaba al golf, hacía esquí acuático, bebía cerveza y me pasaba las horas en el sofá haciendo zapping. El cáncer me había puesto la vida patas arriba y estaba desorientado. Nadie podía comprenderlo, excepto Kristin, mi mujer. La había conocido un mes después de acabar la quimioterapia, durante la presentación de mi fundación contra el cáncer. Me enamoré de ella y le propuse que se casara conmigo.

Tras varias semanas vagueando, me habló claro. Me preguntó si iba a seguir en ese plan o si pensaba volver al trabajo. Decidí que quería seguir en el ciclismo y retomé mis entrenamientos. Empezada la temporada, gané varias carreras, como la cronometrada del circuito de la Sarthe, el prólogo de la Dauphiné Libéré y una etapa en la Route du Sud. Me sentía feliz porque, aunque cada seis meses tenía que someterme a radiología para evitar recaer, estaba prácticamente curado.

Y entonces llegó el Tour de 1999. Hasta aquel momento me había considerado un ciclista de carreras de un solo día, pero pronto comprendí que también en eso había cambiado. La carrera comenzó con un prólogo en el que los favoritos eran Abraham Olano, el campeón del mundo, y Alex Zulle. Lo hicieron muy bien, pero gané yo. Era el líder. Por primera vez me puse el jersey amarillo. En Niza, Kristin, ya mi esposa, se encontraba frente al televisor cuando subí al podio.

Se puso a dar saltos de alegría por la casa mientras nuestro perro ladraba. Desde entonces, mi equipo se dedicó a protegerme del ataque de mis rivales y yo a cuidarme de las caídas. En Metz gané otra etapa, una cronometrada de 56 kilómetros conocida como la hora de la verdad porque, en ella, sucumben los más débiles. Y al día siguiente repetí triunfo en la durísima primera etapa alpina que terminaba en Sestrière, en la frontera franco-italiana.

Sabía que en el pelotón pensaban que no aguantaría en la montaña. Tenía contrincantes muy peligrosos, como Zulle o Escartín y, por delante, subidas tan difíciles como la cima del Télégraphe, la del Galibier, la de Montgenévre y, por fin, la meta en lo alto de Sestrière. Iba en un grupo perseguidor con otros cinco ciclistas.

Juntos comenzamos a subir los 30 kilómetros del último puerto y, cuando faltaban ocho para la meta, ataqué y me fui con Zulle en busca de Gotti y Escartín. Rodaba sin dificultad y, al alcanzar a los fugados, me puse a rueda de Escartín. Me miraba atónito. Quise saber cómo se encontraban, sondear su estado físico y mental. Por eso les ataqué. No respondieron. "Llevas 30 segundos de ventaja", me decía Johan por mi auricular.

Gané aquella etapa y cuando entraba en meta, un torbellino de sentimientos giraba en mi cerebro: pensaba en el cáncer y también en la incredulidad de mis compañeros, que dudaban de que volviera a poder montar. Por eso pedaleé aún más rápido. Gané otra etapa, la cuarta de aquel Tour, y otra cronometrada, esta vez en Futuroscope. En París, tras bajar del podio con el cheque de 70 millones de pesetas, salté hacia las gradas para abrazar a Kristin, mi mujer, y a Linda, mi madre.

Un periodista le preguntó si pensaba que la victoria de su hijo había sido contra pronóstico. "Toda la vida de Lance ha sido contra pronóstico", respondió. Me interrogaban por el pasado y por mi enfermedad, pero lo que me importaba era que me había convertido en el mejor. Kristin y yo esperábamos un hijo para finales de septiembre, que ya es famoso por los anuncios de Bristol Myers, en los que aparece entre mis brazos. Cuando nació le bautizamos Luke David Armstrong y mi mujer nos llama "mis dos chicos milagrosos".

La verdad es que si ahora alguien me diese a elegir entre resultar ganador del Tour o del cáncer, elegiría lo último. Así como suena.

Esta es una historia de querer seguir adelante pese a los obstáculos que la vida nos pone, ¿y tu que piensas hacer con tu vida?

Aqui les dejo los links de algunas páginas de interés para ustedes, saludos y excelente día, tarde o noche.

LiveStrong.

Instituto Nacional de Cancerología.

centro oncologico estatal iSSEMyM.

Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán.

sábado 31 de diciembre de 2011

...::: Welcome 2012 :::...

Ahora si como dicen por ahí... ya se acabo esto, estamos en el ultimo día del año, momentooo para analizar lo que hicimos en el 2011, este año para todos ha habidoo cosas buenas y cosas no tan agradables, conoces a nuevos amigos, re-afirmas a los que ya tienes y se van lo que tienen que irse, te das cuenta que la familia esta en las buenas y en las malas.

Para muchos me incluyo este año fué de altibajos, momentos los cuales te hacen ver que la vida no es color de rosa, sino tiene matices de diferentes colores pasando por los grisáceos y muy oscuros, pero al final del dia te das cuenta que son parte de la vida... para formarte como persona.

Este año me quedo con varias cosas, La organización de la XI Semana de la Química, el cumple de mi amor, la salida con varios de mis amigos químicos (que buena aventura) así como sus cumples, mi cumple numero 30, el trabajo en el área de física, y lo mejor de todo la familia.

En este recuento hago una especial mención a mi mamá y mi familia, por que ahorita en estos momentos difíciles nos damos cuenta que tenemos que ser mas fuertes que las adversidades, y mas sabiendo mi mamá que tiene el apoyo de todos nosotros.... "Ma tu saldrás de esta... te amo mamá con todo mi corazón y mi vida".

Y para terminar quiero darles un mega abrazo a todos y cada uno de mis contactos, que este año que inicia este colmado de abundancia, amor, felicidad, exito y sobre todo Salud, y no los etiqueto por que luego me falta alguno y no quiero excluir a nadie, gracias por ser parte e mi este 2011 y espero que lo estemos para el año que inicia... juntos como amigos".

"Feliz 2012 a todos"

jueves 21 de julio de 2011

...::: Albert Einstein :::...

Hola como estan todos mis blog-lectores el dia de hoy voy a hablarles sobre una anecdota de un científico llamado "Albert Einstein", el fue un Físico de origen Alemán, nacionalizado Suizo y Estadounidense considerado como el cientifico más importante del siglo XX.

En 1905, cuando era un joven físico desconocido, empleado en la Oficina de Patentes de Berna, publicó su Teoria de la relatividad especial. En ella incorporó, en un marco teórico simple fundamentado en postulados físicos sencillos, conceptos y fenómenos estudiados antes por Henri Poincaré y por Hendrik Lorentz. Como una consecuencia lógica de esta teoría, dedujo la ecuación de la física más conocida a nivel popular: la equivalencia masa-energía, E=mc². Ese año publicó otros trabajos que sentarían bases para la Fisica estadistica y la Mecanica Cuantica.

Por sus explicaciones sobre el efecto fotoelectrico y sus numerosas contribuciones a la física teorica, en 1921 obtuvo el Premio Nobel de Física y no por la Teoría de la Relatividad, pues el científico a quien se encomendó la tarea de evaluarla, no la entendió, y temieron correr el riesgo de que luego se demostrase errónea.

Segun cuenta la histora y las leyendas (como saben estas suelen ser no muy 100% seguras ni confiables) Un profesor universitario retó a sus alumnos con esta pregunta.

-¿Dios creó todo lo que existe?

Un estudiante contestó valiente: -Sí, lo hizo. -¿Dios creó todo? -Sí señor, -respondió el joven.

El profesor contestó,

-Si Dios creó todo, entonces Dios hizo el mal, pues el mal existe y bajo el precepto de que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, entonces Dios es malo.

El estudiante se quedó callado ante tal respuesta y el profesor, feliz, se jactaba de haber probado una vez más que la fe cristiana era un mito. Otro estudiante levantó su mano y dijo:

Puedo hacer una pregunta, profesor? -por supuesto, respondio el profesor.

El joven se puso de pie y preguntó:

-¿Profesor, existe el frío?, -¿Qué pregunta es esa? Por supuesto que existe, ¿acaso usted no ha tenido frío?.

El muchacho respondió: -De hecho, señor, el frío no existe. Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío, en realidad es ausencia de calor. “Todo cuerpo u objeto es susceptible de estudio cuando tiene o transmite energía, el calor es lo que hace que dicho cuerpo tenga o transmita energía. El cero absoluto es la ausencia total y absoluta de calor, todos los cuerpos se vuelven inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Hemos creado ese término para describir cómo nos sentimos si no tenemos calor”. Y, ¿existe la oscuridad? -continuó el estudiante.

El profesor respondió: -Por supuesto.

El estudiante contestó:

Nuevamente se equivoca señor, la oscuridad tampoco existe, la oscuridad es en realidad la ausencia de luz. La luz se puede estudiar, la oscuridad no, incluso esiste el prisma de Nichols para descomponer la luz blanca en varios colores en que esta compuesta, con sus diferentes longitudes de onda. La oscuridad no.

Un simple rayo de luz rasga las tinieblas e ilumina la superficie donde termina el haz de luz. ¿Como puede saber cuan oscuro esta un espacio determinado? con base en la cantidad de luz presente en ese espacio, ¿no es asi?, oscuridad es un termino que el hombre ha desarrollado para describir lo que sucede cuando no hay luz presente

Finalmente, el joven preguntó al profesor: -Señor, ¿existe el mal?.

El profesor respondió: -Por supuesto que existe, como lo mencioné al principio, vemos violaciones, crímenes y violencia en todo el mundo, esas cosas son del mal.

A lo que el estudiante respondió:

-El mal no existe, señor, o al menos no existe por si mismo. El mal es simplemente la ausencia de Dios, es, al igual que los casos anteriores un término que el hombre ha creado para describir esa ausencia de Dios. Dios no creó el mal. No es como la fe o el amor, que existen como existen el calor y la luz. El mal es el resultado de que la humanidad no tenga a Dios presente en sus corazones. Es como resulta el frío cuando no hay calor, o la oscuridad cuando no hay luz.

Entonces el profesor, después de asentar con la cabeza, se quedó callado.

Ese alumno... si el, era "Albert Einstein"

espero que esta analogia con la vida diaria de cada uno sea un aliciente para seguir creciendo en las cosas que hacemos y por lo consecuente creamos en lo que hacemos.

Les mando saludos y espero sus comentarios.